Reflexión en torno al problema de la Educación en Chile

Cómo ingresé a la Universidad, me titulé y No tengo deuda

El tema actual de la educación en Chile y la exigencia de una gran parte de la población por mejorar la calidad y la integridad de la misma, me ha llevado a preguntarme ¿cuál es real problema? ¿cuál es la mejor solución(es)?
Para tratar de iluminar estas interrogantes con algún tipo de respuesta, he decidido analizar mi propio caso.  Mi “Biografía Educacional”, ya que vengo de una familia de clase trabajadora, sin capacidad de ahorro; soy la primera de mi familia en llegar a la educación superior; hace un par de años me titulé como profesional y créalo o no, NO tengo una deuda millonaria.

Mi biografía educacional

La escolaridad de mis padres es Educación Básica. Mi papá es capataz en una empresa contratista (aunque lleva trabajando más de 40 años, no tiene antigüedad ya que sus contratos duran 1 año y no tiene ningún tipo de beneficio para la educación de sus hijos por parte de la empresa); y mi mamá, una mujer empeñosa que ha logrado mantener un pequeño negocio como modista desde su casa. La vida de ambos fue muy dura, trabajando desde los 6 años de edad y sin mayores oportunidades de estudios más que los de la educación pública de los años 70 y el propio talento y espíritu emprendedor.

Por estas razones, mis padres me dijeron desde que tengo memoria: “Lo único que te podemos dar son los estudios. Sé responsable, saca las mejores notas, porque no tendremos dinero para enviarte a la universidad. Con buenas notas puedes obtener alguna beca.”

Siendo una hija obediente, me comprometí a sacar siempre las mejores notas posibles desde primero básico a cuarto medio. Estudié en un colegio de subvención compartida, que no destaca por su gran excelencia, pero que entregó los conocimientos suficientes para comprender el mundo.

Logré la meta. Logré pasar todos mis años de escolar con promedio 6,9 e incluso 7,0 en algunos casos. ¿Cómo fue posible esto? Por un lado mi propio esfuerzo, estudiar lo que más pudiese hasta entender; hacer todas las tareas y trabajos con un gran conciencia y responsabilidad. Pero detrás de mí había una mamá comprometida, que me incentivaba la lectura, que me ayudaba, que me acompañaba y que me apoyaba; había un papá que se iba todos los días a las 6 de la mañana a trabajar, que entregaba su dinero para comprar materiales, libros, uniformes. En pocas palabras, había una familia comprometida con la educación de sus hijos. Esa era su meta. ¿Alguna vez fuimos de vacaciones, viajamos? No. Nunca alcanzaba para eso. ¿Teníamos auto, casa propia? No. Todo se iba para el colegio.

El esfuerzo constante por 13 ó 14 años de colegio, dio sus frutos. Salí del colegio con promedio educación media “7,0”. Las mismas buenas notas me abrieron las puertas para ganar una beca de estudios en un pre-universitario que vino a reforzar mis conocimientos y prepararme para la PSU. Una oportunidad que aproveché, ya que la meta era llegar a la Universidad.

Mis padres no podían pagar un arancel universitario (mi hermano y yo salimos juntos del colegio) y él también quería y tenía las capacidades de estudiar una carrera profesional. Ahora mi deber era sacar sobre 700 puntos en la PSU para ganar alguna beca y estudiar sin pagar ni endeudarse.  Nuevamente mis buenas notas ayudaron dándome un alto NEM (826) y gracias al estudio constante y comprometido logré ponderar alrededor de 740 puntos para entrar en primer lugar a la carrera de Diseño Gráfico en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Ahora el problema era saber cómo íbamos a pagar un arancel de 1millón y medio por 5 años. Pero nuevamente las buenas notas y el buen puntaje PSU me ayudaron: la PUCV me otorgó una beca de excelencia académica que cubría el 100% del arancel.  Fue gracias a esa beca (“Beca de los  75 Años PUCV”) y porque cumplí con los requisitos para mantenerla, que pude egresar de la carrera y titularme sin haber pedido un préstamo a un banco, ni debiendo un crédito.

Sin embargo, eso no quiere decir que no haya pagado nada. Tuve que pagar:

  • 9 matrículas de $75.000 ($675.000)
  • 3 actividades académicas de “Travesías de Diseño” de $250.000 ($750.000)
  • 1 promedio de $100.000 en materiales por año ($500.000)
  • 4 pases escolares ($20.000)
  • Producción de mi memoria de título ($180.000)
  • Pagar el Título y los diplomas ($60.000)

En total tuve que pagar $2.185.000, sin contar pasajes diarios ni colaciones por 5 años. ¿De dónde saqué tanta plata? Gracias al trabajo esforzado de mis padres y algunos trabajos esporádicos en los que participé.

Imagino que pagar eso, durante ese periodo de 5 años es relativamente razonable. Creo que una familia de trabajo puede lograrlo.

Sin embargo, imaginen si le sumara el arancel:

1.500.000 de arancel por 5 años + 2.185.000 gastos generales de 5 años

Total educación universitaria: $ 9.685.000.

Y eso para una, una persona. ¿Y qué pasa con las familias con más de un hijo? ¿Qué pasa con las familias en que el padre está ausente?

A partir de la revisión de mi “Biografía Educacional” puedo observar que una educación sólida puede lograrse con:

1. COMPROMISO DE LA FAMILIA Y EL ESTADO

El problema de la educación es un compromiso de todos, que parte por el apoyo familiar.  El estado debe asegurar la calidad de vida de la familia. El estado debe favorecer a las familias para que se constituyan bien. Una familia comprometida es una familia que podrá apoyar a sus hijos-estudiantes.

2. COMPROMISO ECONÓMICO DEL ESTADO

Si el estado asegura a los papás con sueldos dignos realistas (nadie que gane 180.000 podrá enviar a sus hijos a la universidad o centro de formación técnica), las madres podrán trabajar menos quizás y dedicar más tiempo al apoyo de los hijos. Insisto, detrás de un buen estudiante hay siempre una mamá preocupada.

3. COMPROMISO DE LOS PROFESORES

No vale la pena alargar las horas de estudios si las clases y los profesores no son eficientes ni de calidad. Los profesores deben comprometerse a mejorar, a evaluarse constantemente.

4. COMPROMISO DE LOS ALUMNOS

Los niños y jóvenes deben saber que nada resulta si no te comprometes y colocas tu mejor esfuerzo en ello. Saca la mejor nota, siempre se pude más. Desde pequeños, desde que comienzan a leer, debe inculcárseles la conciencia de que su futuro depende de ellos mismos.

5. CALIDAD SOBRE CANTIDAD

Muchas de las soluciones parche -desde mi punto de vista- han sido alargar las jornadas escolares, así como los años de estudio. Te pasas 14 años de tu vida estudiando algo general -un poquito de todo- para después pasar unos 5 años especializándote en un área específica. Estoy segura que mejorando los métodos y el enfoque, podrías estudiar menos años o menos horas al día, pero a conciencia, contenido de calidad, para así también, destinar tiempo a desarrollar otras áreas de la vida, otros talentos y habilidades.

Hay que generar un sistema donde el énfasis no esté puesto en la cantidad de conocimientos, sino en la formación de estructuras de pensamiento, cuestionamiento, análisis y motivación para aprender a aprender. Énfasis en la creatividad, la efiencia, la auto-educación y la auto-responsabilidad.

CONCLUSIÓN: HACIA UNA  SOLUCIÓN

El estado debe asegurarse de dar  las mismas oportunidades a todos. Y es uno de esos deberes resguardar a las familias, ya sea haciendo que los sueldos de la clase trabajadora suban; ya sea disminuyendo los aranceles de las carreras, ya sea aumentando los impuestos a las clases acomodadas. Pero en algún punto debe romperse el círculo.

Lo ideal es que el problema se ataque desde todos los frentes a la vez, ya que es un asunto transversal de nuestra sociedad. Una buena educación es el compromiso de un mejor futuro para el país, un compromiso que todos debemos asumir: el estado, las empresas, los profesores, las familias, los alumnos. El problema es que la situación de la educación actual deja el problema sólo en manos de la familia.

El deber principal del estado es asegurar el bienestar del país. El gobierno debe ser el primero que genere los cambios positivos, el motor que haga girar la rueda para que el resto de los protagonistas que deben comprometerse (profesores, familia, alumnos) se motiven y sigan ese movimiento para hacer avanzar el país.

(Espero que les haya gustado esta reflexión en torno al problema de la Educación en Chile.)

¡ Saludos!



2 responses to “Reflexión en torno al problema de la Educación en Chile”

  1. Qué linda su historia!
    Imagina que además sacar esa beca de total gratuidad fue una opción casi única, porque ahora todas las becas finalmente son solo una ayuda, porque existe el arancel referencial, que es una cifra por la que te dan créditos y becas, que cubre un porcentaje del total.
    Imagina también que lograste la carrera en los años mínimos, muchos se atrasan, tienen que pagar un año más, se cambian de carrera, congelan (pierden beneficios), tienen que pagar arriendo, etc. Miles de factores más que suben el costo de la vida y te amarran de por vida a algo que como mencionaste, ni siquiera te asegura una fuente de dinero seguro.
    Así que fuck the system.
    Vemos el colapso del sistema neoliberal.

  2. Pablo says:

    Me parece una excelente y sólida reflexión a partir de la experiencia personal. Así como la tuya hay millones de experiencias distintas, tanto que no terminaríamos de discutirlas. Pero lo importante es lo que expresas al final, ¿qué necesitamos? En las políticas públicas siempre se habla del contenido, de lo que hay que hacer. Pero el tema es la implementación, el “cómo” hacerlo, el “cómo” lograrlo, el “cómo” estudiar si no tengo los medios. Bueno, tu reflexión va al cómo, y no al qué.
    Me he sentido identificado con parte de la historia. Pero siento que siempre estarán los que tengas menos voz, y no pueden expresarla como quisieran.
    Pablo

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